BIODIVERSIDAD, FUENTE DE VIDA


Desde hace 38 años todos los 5 de junio celebramos en nuestro planeta el Día Mundial del Medio Ambiente. El origen de la efeméride está en el día de comienzo de las sesiones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano celebradas en Estocolmo del 5 al 16 de junio de 1972. Esta celebración es un medio por el que Naciones Unidas propone a los gobiernos y organizaciones internacionales sensibilizar a la opinión pública sobre la necesidad vital de preservar nuestro entorno natural mediante un desarrollo sostenible.

En el año 2010 se ha fijado como motivo de este día mundial "Muchas Especies. Un Planeta. Un Futuro". Este tema reivindica el 2010 como año internacional de la Diversidad Biológica. La necesidad de preservar la variedad existente en el planeta, tanto de las especies como de los hábitats que las albergan, es un compromiso asumido por los organismos internacionales. Los gobiernos reunidos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible desarrollado en Río de Janeiro propusieron hacer frente al reto de lograr un equilibrio viable y equitativo entre medio ambiente y desarrollo. Para ello acordaron dotarse de un instrumento, el Convenio sobre la Diversidad Biológica que promueve la elaboración de estrategias, planes o programas para la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica.

Esa estrategia internacional ha producido sus frutos en diferentes niveles. Dentro de la Unión Europea, la Comisión ha elaborado una comunicación en mayo de 2006 para detener la pérdida de biodiversidad para 2010 y respaldar los servicios de los ecosistemas para el bienestar humano. En el ámbito estatal, se ha elaborado la Estrategia Española para la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica. Dentro de nuestra comunidad autónoma la protección de la biodiversidad forma parte de las metas del II Programa Marco Ambiental 2007-2010. Uno de los objetivos estratégicos es detener la pérdida de diversidad biológica mediante la protección y la restauración del funcionamiento sostenible de los hábitats y ecosistemas terrestres y marítimos. Estos objetivos han sido recogidos en el informe elaborado por el Gobierno Vasco denominado Estrategia de Biodiversidad de la CAPV 2009-2014. Este documento ha servido para plasmar los objetivos programáticos de las administraciones vascas para preservar y mejorar las áreas importantes para la biodiversidad e integrar la biodiversidad en otras políticas públicas.

A pesar de estos avances institucionales y estratégicos, el escenario actual es preocupante. Los desastres ecológicos, como el provocado por el enésimo vertido de crudo derivado de la explosión de la plataforma petrolífera en el Golfo de México, auguran serias dificultades para afrontar este importante reto.

En el caso de Euskadi, pese los avances mencionados, la biodiversidad continúa en situación de riesgo. De las aproximadamente 400 especies de fauna vertebrada de las que disponemos 42 se encuentran en situación de grave amenaza y 34 especies en peligro de desaparición. Respecto a la flora vascular de cerca de 3.000 especies aproximadamente 44 están en situación de grave amenaza. Las causas de la degradación son la intensificación de usos agrícolas, forestales o urbanísticos, la introducción de especies invasoras, la contaminación, la falta de gestión adecuada de las áreas protegidas o el cambio climático. Básicamente, razones provocadas por una de las especies, el ser humano. En relación con la protección de los hábitats naturales, las áreas incluidas en la Red Natura 2000 suponen un 20% de la superficie de la Comunidad del País Vasco. A pesar de ello, quedan pendientes tareas fundamentales como diseñar la red de áreas marinas, aprobar y designar las zonas especiales de conservación o desarrollar la red básica de corredores ecológicos.

Un día como hoy la institución del Ararteko quiere unirse, en el ejercicio de sus competencias, al necesario impulso del derecho a un medio ambiente adecuado. El compromiso adquirido por las instituciones europeas, españolas y vascas debe continuar con firmeza. La política de conservación de la biodiversidad debe avanzar en coordinación con otras políticas sectoriales relacionadas, como la ordenación del territorio, el urbanismo o la agricultura y ganadería. Dentro de esta estrategia es primordial favorecer el acceso a la información, así como la participación activa del público interesado y de las asociaciones medioambientalistas en los procesos de elaboración de planes dirigidos a la conservación y protección de la diversidad.

En conclusión, tomemos un momento para reflexionar. La vida en el planeta Tierra es fruto de su variedad. Apunta el científico James Lovelock que todos los organismos, accionando en conjunto, forman un sistema activo cuyo objetivo es mantener la tierra habitable. La comunidad internacional y los gobiernos han dispuesto los mimbres para detener la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, este objetivo tenía un plazo que ya ha llegado, el año 2010. A pesar de ello las amenazas, desastres y riesgos persisten. Por ello, debemos estar más alerta, si cabe, en este objetivo del milenio que resulta vital cumplir.


Iñigo Lamarca, Julia Hernández y Carlos Barcina
Ararteko, Adjunta y Asesor coordinador

 
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